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Si algo
caracteriza Navalvillar de Ibor es su paisaje, probablemente el más
bonito de la comarca. Los amantes de la naturaleza quedan, sin duda,
marcados por Navalvillar, su gran riqueza en fauna y flora hacen que este
lugar sea inolvidable.
Por un lado dos sierras paralelas,
entre las cuales se abre paso el Río Vieja, y cuyo punto más alto
es el "Pico Villuercas" de 1601 m. de altitud, y por otro lado
el Camorro, sitúan a Navalvillar de Ibor en un marco incomparable.
El Río Ibor surca el valle repartiendo generosamente frescura y vida.
Una de las características del paisaje
son las rocas desnudas que coronan las cimas y las pedreras que se forman
en las laderas.
La situación y orientación del Valle
crean un microclima particular. Aquí se registran las precipitaciones
medias anuales más altas de la Provincia de Cáceres e incluso de toda la
Comunidad Autónoma.
En los lugares más húmedos
sombríos, aún subsisten algunos ejemplares de "Loro", árbol
de la Era Terciaria. Numerosos son también los yacimientos de fósiles
marinos en la zona.
Abundan los arroyos y gargantas que
aportan agua a Navalvillar y a sus habitantes, haciendo crecer el caudal
del Río Ibor hasta desbordarse en invierno. Hace años, en casi todas las
gargantas que rodean el pueblo se podían pescar truchas y anguilas, pues
sus aguas son muy frías.
Por supuesto en el período estival,
los caudales se reducen de forma importante pero aún así, la frescura y
el verdor del Valle se mantienen. Algunas madrugadas de verano, la
temperatura mínima no supera los 10°C.
Mirando hacia la Sierra, se distinguen
los diferentes colores formados por las tierras de cultivo, los olivos,
los castaños, las jaras. Todo ello parece un gran mantel bordado
por finas y delicadas manos y con los colores más bellos, desde los
pasteles hasta los más fuertes.
Muchas son las especies de árboles que
conviven en el Valle del Ibor como las encinas, madroños,
chaparras, alisos, fresnos, sauces, etc... El color
anaranjado de los troncos pelados de los alcornoques llama
particularmente la atención.
En cuanto a la fauna, destacan especies
como el ciervo, el corzo, el jabalí. Los bosques de los alrededores
de Navalvillar de Ibor son un hábitat perfecto para todas estas especies
y allí conviven con zorros, jinetas, lechuzas y otros. La visión de
alguno de estos animales entre los robledales, que aún son numerosos en
la zona, es frecuente : basta con estar alerta y agudizar los sentidos.
Las rocas en las cimas de la cordillera
permiten que diferentes tipos de aves rapaces aniden allí, como el
águila real, águila culebrera, buitre leonado... Otra particularidad
relacionada con las aves de la zona son los nidos de abejaruco
que llaman la atención a numerosos estudiosos, quienes vienen a observar
los movimientos de estos singulares pájaros.
La diversidad en fauna y flora que nos
ofrece Navalvillar de Ibor y sus cercanías, hace que cada paseo sea
particular. Basta con mirar a su alrededor para distinguir un buitre
planeando o una cierva cruzando por algún claro o escuchar los sonidos
del silencio en sus grandes espacios ...
Sea cual sea la estación del año,
Navalvillar de Ibor nos cautiva...
Durante las noches "rasas",
si nos alejamos de la claridad del pueblo y levantamos la mirada hacia el
cielo, descubrimos otra de las bellezas de Navalvillar : su cielo
estrellado. Cómo describir con palabras tal belleza, es un espectáculo
inolvidable e imposible de definir... ves a vivirlo y cuéntanoslo...
Colaboración de Sophia Díaz
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