Navalvillar de Ibor - Guerra y Resistencia (1936-1946)

 

 Colaboración de Sophia Díaz Bravo - Otoño 2003.

Fue un día caluroso en Navalvillar de Ibor pero de lo mas corriente. Ninguno de sus habitantes podía imaginar ni sospechar que, mientras unos regaban, otros excavaban, en tierras africanas ese 17 de julio de 1936, las tropas al mando del General Franco se sublevaban.

Durante el día 18 se extendió el rumor de que el General Queipo de Llano, en Sevilla, también se había "levantado". Por toda la península se multiplican aquellos que se adhieren a Franco y Queipo de Llano. Sin embargo en tierras extremeñas y particularmente por el Valle del Ibor, hasta el día 21 no se detectaron movimientos importantes. El 21 fue ocupado, por el Ejercito y la Guardia Civil, Navalmoral de la Mata así como los pueblos de alrededor, estos durante los días posteriores.

Las noticias que llegan a Navalvillar de Ibor comienzan a preocupar a sus habitantes. La ocupación el 07 de agosto de Almendralejo, el día 11 de Mérida y el 14 de Badajoz, indica que la llegada de las tropas es inevitable - solo es cuestión de tiempo -. Se habla de fusilamientos y de la fuerte represión que acompaña la ocupación (la matanza de Badajoz es el ejemplo mas significativo).

La tensión y la inquietud aumentan a medida que pasan los días. Tras una fuerte resistencia, el día 20 de agosto es ocupada Alía y después le toca a Guadalupe. El avance de las tropas al mando de Castejon continua. Al conocer la caída de Alía y Guadalupe, temerosos de lo que pudiera suceder durante el paso de las tropas, muchas son las familias que huyen "al monte". El día 22, Castejon y sus soldados pasan por Navalvillar de Ibor para reunirse con otras tropas en Navalmoral de la Mata.

Progresivamente comienzan las detenciones,  interrogatorios, denuncias. Esta represión también llega a Navalvillar de Ibor. Numerosos son los ancianos de la localidad que cuentan que " muchos se pasaron al bando falangista para estar al lado de los ganadores sin importarles ideología ni libertad. Su único propósito era poder saldar viejas cuentas personales con algunos de sus vecinos, por problemas de tierras, y conseguir algún beneficio personal. Otros se afiliaban a la Falange por miedo o para no tener problemas".

El verano de 1936 resulta particularmente sangriento. Se llevan a cabo numerosos fusilamientos por toda Extremadura, en base a denuncias por simpatizar con los rojos, otros basados simplemente en intereses personales o profesionales de alguno de los altos cargos de la Falange. En otras ocasiones son sus personas influyentes quienes señalan a aquellos que, al borde de la carretera, perderán la vida. En los pueblos pequeños basta con pertenecer a la Falange para decidir el destino de otros. Muchos son los fusilados al borde de la carretera, otros los son en las tapias de los cementerios, pero los puntos mas famosos son, sin duda alguna, los puentes. 

En Navalvillar de Ibor y toda su comarca, el lugar que indudablemente quedara grabado en la mente de muchas personas es el puente sobre el Tajo, tal y como veremos mas adelante. Uno de los supervivientes de los "paseos al Tajo" contó a sus parientes que una vez encima del puente, los falangistas empuñaban sus fusiles y disparaban.  Al caer los cuerpos a las aguas del Tajo, algunos aunque gravemente heridos, luchaban por alcanzar la orilla. Sin embargo, desde lo alto del puente, los falangistas seguían disparando hasta agotar sus municiones. Disparaban una y otra vez, sin cesar, inclusive a aquellos cuerpos que flotaban inertes. El ruido era ensordecedor y alcanzaba a varios kilómetros.

Muchos hombres deciden, tras los episodios ocurridos en numerosos puntos de la zona, huir. Algunos huyen a las zonas "libres" - territorios aun Republicanos - y otros se van hacia las zonas mas abruptas de las Sierras. Es así como comienza para algunos una larga huida que se prolongara durante años.

Su falta de medios de supervivencia les empuja a cometer robos de ropa y víveres en los caseríos aislados. Desde los pueblos, cuentan con el apoyo y ayuda de familiares, amigos y republicanos que por motivos diversos no pudieron seguir sus pasos. Transcurren los meses y la situación para los hombres de la Sierra no mejora. Los falangistas organizan batidas, realizan detenciones en los pueblos. Algunos de los huidos, tras unos meses entre el monte, escapan y cruzan la península hasta los Pirineos, caminando de noche para cruzar a Francia.

Comienza el duro periodo : hambre, racionamiento, miedo. El 17 de octubre de 1937, llega a Navalvillar de Ibor la orden de requisición del ganado y su traslado a Navalmoral de la Mata.

Los republicanos empiezan a organizarse, aparecen los primeros enlaces en los pueblos, la propaganda. También se inicia el periodo de los sabotajes.

A partir del año 40 nacen las llamadas "partidas" - grupos de huidos, republicanos fugados de cárceles y otros simpatizantes a la Republica perseguidos por el nuevo régimen - y en Navalvillar de Ibor se escuchan historias sobre los "maquis", los hombres de la Sierra.

Entre el 40 y el 42, en la zona de Navalvillar de Ibor, la partida encabezada por Jesús Gómez Recio ("Quincoces") - natural de Aldeanueva de San Bartolomé - realiza varias actuaciones. Sin embargo, la aparición de la partida de Pedro Díaz Monje "Francés", es la que marcara toda la zona por resultar ser la mas activa y numerosa.

Pedro Díaz Monje "Francés" cumple condena de pena de muerte en la cárcel de Hinojosa del Duque, de donde consigue fugarse en septiembre de 1940. Su compañero de fuga es "el Carbonero de Guadalupe" por ello el Francés y el grupo que consigue formar se asientan en las Sierras de Altamira y de Guadalupe. Mas adelante y a medida que el grupo crece, su asentamiento toma mayor extensión, llegando a las Sierras del Ibor. La partida del Francés cuenta a principios de 1941 con un numero entre 50 y 80 hombres. Estos últimos son conocidos por los habitantes de Navalvillar de Ibor como " los de la Sierra" y numerosas son las historias que cuentan los ancianos de la localidad sobre ellos (robos, secuestros con rescate y otras hazañas).

A medida que los movimientos y actuaciones de estos grupos se multiplican, la preocupación de los falangistas y la Guardia Civil se incrementa. Tal es así que, entre 1940 y 1941, el teniente coronel Manuel Gómez Cantos - Jefe Provincial de la Guardia Civil - se pone al frente de los efectivos de refuerzo de este cuerpo que son enviados a la zona de los Borres. Su objetivo principal es la detención de los "hombres de la Sierra". A pesar de las batidas por toda la Sierra de Navalvillar de Ibor y la vigilancia de puntos estratégicos no se obtienen resultados tan rápidamente como se espera. Por ello se inician medidas represivas contra los vecinos sospechosos de colaborar o cooperar con los maquis.

Las detenciones e interrogatorios se llevan a cabo en base a las denuncias, sospechas o informaciones de la población, incluso algunos detenidos son ejecutados.

Cabe destacar lo sucedido el 08 de diciembre de 1940 en Logrosan y Cañamero - localidades cercanas a Navalvillar de Ibor -. Ese día son detenidas unas 28 personas acusadas de colaborar con los maquis de las Villuercas y del macizo de los Ibores. Las autoridades montan a todos los detenidos en un camión de la Guardia Civil y los fusilan en la finca "Dehesilla Mira del Río".

En Navalvillar de Ibor, al igual que en las demás localidades de la comarca, lo acontecido no tarda en conocerse, causando gran conmoción entre sus vecinos. Algunos hombres, por sus antecedentes republicanos, huyen a las "majas" o a los "chozos" por miedo a protagonizar sucesos como los vividos en Logrosan y Cañamero. Temor que resulta acertado unos días mas tarde cuando entran en Navalvillar de Ibor falangistas y guardias civiles con una lista de sospechosos. Reúnen a un grupo de hombres tras detenerles en sus casas. Los montan a todos en uno de esos ya "famosos" camiones. El camión arranca con destino al Puente del Tajo (entre Bohonal de Ibor y Peraleda de la Mata). Pero, al llegar a la curva conocida como la "curva del muro" - a la salida del pueblo, en la carretera antigua - la intervención de uno de los vecinos de Navalvillar de Ibor detiene el camión. Se interpone en el camino del vehículo. Ante su insistencia, los falangistas ordenan que dejen bajar a los hombres. Al parecer quien interviene, tiene alguna relación con los falangistas y estos no se atreven a seguir con su propósito, lo que evita un trágico desenlace.

Los hombres de la Sierra siguen actuando, robando en los caseríos, secuestrando, todo para sobrevivir en la clandestinidad. En agosto de 1942, protagonizan otro de los momentos mas importantes en la zona. En efecto, en el antiguo camino entre Navalvillar de Ibor y Alía, se encuentra la Calera. Los maquis ocupan este pueblo, roban ropa y víveres, maltratando a aquellos vecinos que se interponen en su camino El alcalde es quien resulta mas gravemente herido. La reacción de la Guardia Civil y falangistas no se hace esperar. Son detenidas 24 personas por presunta colaboración con los maquis. Todas ellas son fusiladas en Alía el 26 de agosto del 42.

A partir del año 43, los grupos asentados por las Sierra del Río Ibor disponen de rifles y pistolas lo que convierte sus actuaciones en mas peligrosas y audaces. El 9 de julio de 1943, según informes de la Guardia Civil : "un grupo armado de 5 hombres recorren la fabrica del Dehesin, propiedad de Eusebio González y Cia, la casilla de camineros Espinarejos y las Eras de las Alisedas, las tres enclaves en el termino municipal de Navalvillar de Ibor, llevándose ropas, mantas, costales, calzado , un reloj de bolsillo, comestibles, etc...lo que cargaron en 5 caballerías de Eusebio González". La Guardia Civil de Guadalupe a cuyo mando se encuentra entonces el Capitán Emiliano Planchuelo Cortijo sale en su búsqueda y los localizan cerca de Valdelacasa de Tajo. Se desencadena un intenso tiroteo. Se supone que dos de los perseguidos resultan heridos y son "rescatadas las caballerías, ropa y enseres robados, así como una bomba de piña, 68 cartuchos de máuser y otros objetos abandonados en la fuga".

En 1944, las actuaciones de los hombres de la Sierra se intensifican aun mas, algunos lugares del termino municipal de Navalvillar de Ibor, calificados como "de paso", son cada vez mas peligrosos. Ese es el caso del "Collado de Porrina" , "Guadarranquejo", "las Péndolas", y de la zona del "Hospital del Obispo".

En 1945, el Gobernador de Cáceres ordena como medida antiguerrillera el roce de la "Umbría del Hornillo" situada en la localidad vecina de Navalvillar : Castañar de Ibor. Los hombres del monte se toman esta medida como una provocación directa por parte de los falangistas y redactan unas octavillas para ser repartidas en Castañar de Ibor. En efecto, el lugar indicado para ellos es un paso muy importante por su frondosidad y el roce del lugar les dificultaría en sus movimientos. Las octavillas repartidas solicitan a los vecinos que no participen en las labores de roce. Sin embargo, el roce continua. El 05 de abril, cuando Anastasio Duran Díaz, alcalde de  Castañar de Ibor, vuelve de las tareas de la "Umbría del Hornillo", es asesinado con tres disparos en la cabeza. El mando de la Guardia Civil de Villar del Pedroso es trasladado inmediatamente después de lo sucedido a Castañar de Ibor. En los días posteriores al 5 de abril, los vehículos de la Guardia Civil desfilan por Navalvillar de Ibor de camino a su nuevo destino, a 8 kilómetros de allí.

Durante este año se multiplican las octavillas de los guerrilleros. Son repartidas por todos los pueblos y en particular allí donde están establecidas Guardia Civil u otras fuerzas. Todas las octavillas llaman a las fuerzas y al Ejercito a su acercamiento al Ejercito Nacional Republicano. En Navalvillar de Ibor se haya concentrado el Regimiento de Infantería de Argel por lo que la aparición de octavillas es frecuente. Todas ellas utilizan expresiones como "A todos los patriotas, a las fuerzas del Ejercito...los jefes actuales del Ejercito que por la senda del patriotismo vengan a la lucha contra Franco...superando las diferencias pasadas en nombre de los sagrados intereses de la Patria, deben poner sus armas al lado...del pueblo y de la nación..."

El 01 de enero de 1946 es localizado un campamento de los huidos en Navalvillar de Ibor concretamente en "Cerro Ballesteros". Allí tiene lugar un fuerte enfrentamiento entre los maquis y la Guardia Civil. Tres de los guerrilleros fallecen durante el enfrentamiento y otros 5 son detenidos. Estos guerrilleros pertenecen a la "14° división" bajo las ordenes de Juan Gómez Recio "Quincoces". De este mismo grupo se entregan a las autoridades algunos hombres tras el suceso en Cerro Ballesteros. Quizás el miedo, el desconcierto, les conduce a tomar tal decisión. Facilitan a las autoridades numerosas informaciones sobre la situación de sus compañeros en la Sierra, sobre la localización de los campamentos, sobre el armamento del que disponen. Las acciones de las partidas disminuyen poco a poco, se buscan otros enclaves y trasladan sus campamentos por encontrarse en situación comprometida. 

El sol despuntaba por el Camorro, Navalvillar de Ibor despertaba. Los vecinos salían para llevar a cabo sus labores en el campo con la frescura de la mañana, quien de ellos podía sospechar lo que aquella jornada iba a significar : NINGUNO. Iba a ser un día ... caluroso...