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El termino municipal de
Navalvillar de Ibor se encuentra situado a grandes rasgos dentro del
Macizo Hespérico, dentro de la zona Luso-Oriental Alcudiana.
Las estructuras
principales de la zona siguen una dirección NO-SE y están formadas por
el anticlinal de Guadalupe-Ibor, donde afloran los materiales más
antiguos y el sinclinal de Guadarranque, formado por materiales más
nuevos.
Las edades en las que
se formaron las rocas van desde hace más de 700 millones de años
(Precámbrico) hasta hace unos 400 millones de años durante el Silùrico-Devónico.
Esto quiere decir que nos encontramos con unos de los materiales más
antiguos de la Península ibérica.
Los principales
materiales que se pueden encontrar son pizarras, areniscas, conglomerados
y calizas en los niveles pertenecientes al Precámbrico. Ya dentro del
Ordovicico, Silúrico y Devónico nos encontramos con una serie de
pizarras, cuarcitas y areniscas.
Las sierras reflejan el
mejor exponente mundial de relieve apalanchiano, es decir que sus sierras
siguen una disposición paralela con altitudes parecidas a ambos lados.
Dentro de su término
municipal existen dos explotaciones mineras, que hoy en día están
totalmente abandonadas. Una se denomina “la mina” y se sitúa en las
cercanías del pueblo. Esta mina explotaba alcohol de vidriar o también
denominado polvo de galena que se utilizaba en la industria de la
alfarería para el vidriado exterior de los objetos de cerámica. En las
escombreras de esta mina se observado otros minerales como siderita,
galena, y nódulos ferrosos. Esta mina lleva varios siglos cerrada y
estudios recientes dan a conocer la existencia de trabajos en época
romana.
La otra mina se sitúa
en las cercanías del Puerto de Hospital a unos 1150 metros de altitud.
Estuvo abierta hasta principios de siglo XX y explotaba un filón formado
principalmente por goethita y por óxidos de magnesio. Otros minerales que
se pueden observar son el cuarzo, pirimorfita en pequeñas cantidades y
óxidos de antimonio.
Existen además unas
canteras y hornos de calizas, denominados caleras. En ellos se utilizaban
las rocas carbonatadas para la obtención de cal. Todas ellas, hoy en
día, se encuentran totalmente abandonadas.
En cuanto a las
formaciones geológicas más sobresalientes que se encuentran en nuestro
término citaremos al conocido “Cancho de la Cueva”. Este nombre
designa una estructura cuarcítica con paredes verticales de hasta ciento
treinta metros de caída libre. En su base se encuentran varias oquedades.
La más importante, que se denomina “La Cueva” y se presenta como una
gran cavidad con una entrada de veinticinco metros de altura y una gran
sala interior. La profundidad de esta es escasa. Además hay que resaltar
que este cancho junto con los riscos circundantes constituyeron hasta hace
algunos años la mayor población de buitre leonado de Europa.
Otras formaciones
interesantes son las formaciones de derrubios de ladera, conocidos como
“pedreras” ocasionado por la actividad del hielo en las ranuras de las
cuarcitas que ocasionan el desplome de grandes bloques por crioclastismo.
Últimamente han
aparecido algunas simas debido al hundimiento del terreno. Estas se han
producido por desplomes de galerías subterráneas en sustratos calizos.
Colaboración de Yonatan
Cáceres Escudero

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