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"Día
del Perro" o Fiesta de los Quintos.
Se
celebra el día siguiente del martes de Carnaval. Los
protagonistas son los chicos y chicas que cumplen en ese año
la mayoría de edad. Hay uno de los chicos que se viste
"de perro" y su misión es ir conjuntamente con los
otros quintos recorriendo las calles del pueblo amedrentando a
las mujeres del pueblo solteras pintando sus caras y mordiéndolas.
Los vecinos del pueblo a su paso les dan dinero y productos
para que luego hagan su fiesta particular. El grupo de
"los abuelos" se vestirán con mantas y ropa vieja,
pasean por las calle y simulan ser viejecitos, tirando
petardos...son los quintos del año anterior.
Día
de la Era.
Se
celebra el Sábado de Pascua. Se trata de una Fiesta familiar
pasando una tarde en la era y compartiendo entre todos los
asistentes una merienda-cena campestre.
El
día de la Era 2004 * Especial
fotográfico 2004
Los
navalvillotes salen al campo el sábado santo para comer su
bollo de Pascua
GEMA MORALES.
Navalvillar de Ibor El sábado de Pascua se celebra en
Navalvillar de Ibor "el día de la Era", una fiesta
familiar que consiste en pasar una tarde en el campo,
compartiendo entre todos los asistentes una merienda
campestre. El principal protagonista es el conocido bollo de
Pascua o, como lo llaman los navalvillotes, el "bollo de
la Era", que se toma a media tarde como colofón de la
merendola. Un elemento que tampoco puede faltar en este
popular evento, es la tradicional cucaña, a dónde los más
osados se deben atrever a subir hasta alcanzar el final de una
gran viga de madera. El premio por el esfuerzo consiste en un
jamón de pata negra, que espera ansiadamente a ser rescatado,
colgado de una cuerda atada a la punta del palo. Acompañados
de música, los vecinos del pueblo, los emigrantes que
regresan en Semana Santa y otros muchos visitantes de la
localidad en estos días tan señalados, se divierten y pasan
toda la tarde disfrutando del paisaje y comiendo y bebiendo
sin parar.
En sus orígenes,
esta peculiar celebración se realizaba el Lunes de Pascua,
para ovacionar la resurrección de Cristo. Con el paso del
tiempo, la fiesta se trasladó al sábado para permitir la
asistencia de aquellos emigrantes que un día tuvieron que
marcharse del pueblo en busca de un futuro mejor y que, por
causas del trabajo, no podían quedarse en el municipio más
que hasta el domingo por la tarde. Pero esta no es la única
transformación que ha sufrido la popular festividad. El
festejo recibe su nombre por el sitio en el que se celebraba
hasta hace apenas unos años. Entonces, el lugar escogido para
el evento eran unas eras de trillar, propiedad de algunos
vecinos del pueblo. Desde hace unos ocho años, el lugar se
trasladó al campo de fútbol de la localidad porque los
propietarios de las eras necesitaban sus tierras para su
aprovechamiento.
Este año, el
acontecimiento, por petición de la mayoría de los vecinos
del pueblo, vuelve a cambiarse de lugar y se celebrará en el
paraje denominado "el Postuero". Además la fiesta
empezará más temprano para un mayor disfrute de la misma.
Será a partir de las doce de la mañana.
Colaboración
de GEMA MORALES

Fiesta
del 1° de Mayo.
La
fiesta del trabajo se celebra por todo lo alto en Navalvillar
de Ibor. Desde por la mañana la charanga va recorriendo las
calles del pueblo, los mozos y mozas se van engalanando y
vistiéndose porque accederán a una campera ubicada en la
Dehesa montados en caballos. Los menos atrevidos irán en sus
coches o andando. Es una fiesta al aire libre, en donde se
come, se bebe, se baila al compás de una orquesta, se rifan
cabritos, conejos y donde si tienes ganas de diversión lo
pasarás fenomenal.

Santa
Escolástica, 10 de Febrero
En este día
de la patrona de Navalvillar se realizan por la mañana los
oficios eclesiásticos, saliendo en procesión por las calles
del pueblo, acompañada por todos los vecinos.
La Charanga
de Navalvillar amenizará la fiesta a la salida de la Iglesia,
se degustaran productos típicos del pueblo.
El Grupo de
Coros y Danzas de Navalvillar de Ibor realizara su actuación
por la tarde noche, luego, la verbena popular hasta altas
horas de la madrugada.

SAN
ROQUE, 16 de Agosto
Las fiestas
grandes de Navalvillar se celebran a mediados de agosto, a lo
largo de cinco días la plaza mayor se engalana, se celebran
las actividades de la iglesia misa y procesión del Santo,
torneo de fútbol sala para sus tres categorias:
absoluta,
alevines y femenina, charangas, diversiones para los pequeños
y talleres, campeonatos de mus y tute. Actuación del Grupoo
de Coros y Danzas de Navalvillar de Ibor. Exposiciones
(fotografía, aperos de labranza, objetos antiguos...)
Concursos de pasodobles y jotas para los mayores ... Luego las
actividades que tienen más aceptación entre la juventud del
pueblo es el espectáculo taurino en el que se lidian los
toros, continuando con la suelta de vaquillas para los más
valientes y las más valientes. Se eligen la reina y las
damas del pueblo en la primera Verbena. Las Orquestas también
son del gusto de todos los vecinos y de los turistas que
vienen a pasar estos días de expansión.
EL
DIA DEL PERRO de 2004 - Colaboración de GEMA MORALES
Una fiesta
muy peculiar que los quintos de Navalvillar de Ibor celebran
todos los años el miércoles de Ceniza
Los quintos
de Navalvillar de Ibor, acompañados por el resto de vecinos
del pueblo, celebraron durante los pasados días 24 y 25 de
febrero su fiesta grande. Se conoce como la fiesta de "El
día del perro" y los protagonistas son los chicos y
chicas que han cumplido la mayoría de edad o van a hacerlo a
lo largo del año. Esta popular festividad es ya una tradición
que se conmemora, en el pequeño municipio, durante la tarde
del martes de Carnaval y el día del miércoles de Ceniza.
Este año la participación ha sido más grande, si cabe, que
en ocasiones anteriores. Niños y mayores se han colocado sus
disfraces y se han lanzado a la calle para acompañar a los
quintos en estos días tan especiales. Los navalvillotes no
quieren perder una costumbre, cuyo origen desconocen, pero que
vienen celebrando desde que sus abuelos eran jóvenes, allá
por los años cuarenta y cincuenta.
Como cada año,
la tarde del martes de Carnaval, los quintos de Navalvillar
recogieron ropa usada recorriendo todas las calles del pueblo.
Acompañados de música y seguidos de un séquito formado por
multitud de personajes de ficción, invitaron a la gente a
salir de sus casas. Pedían toda clase de prendas de vestir y
accesorios que ya no sirvieran y que ellos pudieran utilizar,
al día siguiente, para "revestirse" y no ser
reconocidos. Les seguían viejecitas, payasos, señoritas de
compañía, princesas, hawaianas, mujeres de época y de los años
sesenta y hasta una boda formada por novios, padrinos y acompañamiento.
Pasaron toda la tarde cantando y bailando sin dejar pasar por
alto hasta el último recoveco de la localidad y, a pesar de
la intensa lluvia que caía ininterrumpidamente, aguantaron
sin parar hasta bien entrada la noche. La dura pero
entretenida jornada culminó con la visita a cada una de las
casas de los quintos. Allí, todos fueron invitados a un pequeño
aperitivo con el que los muchachos quisieron agasajar a las
gentes del pueblo que les acompañaron en su incansable
diversión. De madrugada se reunieron en la discoteca Volcán
donde se celebró una pequeña fiesta de disfraces. La
participación fue total. Frailes, mejicanos, presos,
enfermeras, rusos, sevillanas, miembros del club de fans de
diversos equipos de fútbol, "hombres-candelabro", y
un sin fin de curiosos individuos, la mayoría con la cara
tapada, fueron llegando a la pista de baile. Lo más divertido
consistió en intentar reconocer las caras que se escondían
detrás de cada una de las máscaras .
Y por fin
llegó el día
El miércoles,
la cita era a las diez de la mañana en la plaza mayor del
pueblo y todos acudieron puntualmente, a pesar de haber
dormido poco la noche anterior. Como manda la tradición, uno
de los quintos se vistió "de perro" cuya
indumentaria consiste en un pasamontañas para cubrirse la
cara, un mono azul como vestuario y unas cadenas atadas a la
cintura cuyo extremo soporta otro de los quintos disfrazado de
forma similar al canino. Su misión es ir conjuntamente con
los otros mozos, recorriendo las calles del pueblo
amedrentando a las chicas solteras, pintando sus rostros con
betún e incluso mordiéndoles en la cara y el cuello. Como si
de una batida de caza se tratase, un chico va por delante del
grupo haciendo sonar una caracola, alertando a las mozas para
que intenten ocultarse porque "el perro" está a
punto de llegar y si les encuentra les pintará la cara y
tendrán que acompañarle en su recorrido. Los vecinos del
pueblo, a su paso, les dan dinero, huevos, chorizo y otra
serie de productos gastronómicos para celebrar una comilona a
la que están invitadas todas las personas que quieran acompañarles.
Dos chicos de la quinta del año anterior se disfrazan de
ancianos intentando resaltar que ellos ya son mayores para
estos menesteres y quieren dejar paso a la nueva generación.
Estos esperpénticos personajes son los llamados
"abuelitos" que ataviados con máscaras, mantas y
ropa vieja pasean por la calle, pidiendo limosna, simulando
ser viejecitos. Y la comitiva la completa otro individuo
acompañado de un burro que carga con los donativos que se van
recogiendo durante toda la trayectoria. Al atardecer se
realiza el conocido "entierro de la sardina" que
este año tuvo que ser suspendido a causa del mal tiempo. Este
acto consiste en una parodia en la cual se simula el paso de
un entierro por las calles del pueblo. La procesión va
encabezada por el Sacerdote y un grupo que sostiene el ataúd
representado por una escaleras de madera con un muñeco encima
cubierto con una manta. Mozos y mozas acicalados de un
riguroso luto lloran sin cesar la pérdida de su entrañable
Sardina. Las viudas van detrás, confesando sus pecados
carnales ante el falso Sacerdote y lamentando la muerte con
gritos y llantos fingidos. Lucen pelucas, velos, sombreros, pañuelos,
zapatos de tacón y carteras y llevan en sus manos hojas de
palma mojadas con agua, que les sirven para espantar a las
cotillas que se asoman a las puertas para ver pasar el
cortejo. Al finalizar el funeral se cierra el ciclo festivo
del Carnaval, para así garantizar su repetición el próximo
año. El entusiasmo y la pasión con la que, año tras año se
repite, en el municipio cacereño, esta práctica tan singular
es mayor con el transcurso del tiempo. Y es que festividades
como la de Navalvillar nos recuerdan que todo vale en estas
fechas en las que evocar a Don Carnal significa convertirse en
personajes irreales de todos los tiempos y lugares.
PIE DE FOTOS:
Foto
Nº 1: Un quinto del año anterior alerta de la llegada del
perro haciendo sonar una caracola.
Foto
Nº 2: El perro y su guardián corriendo tras una chica para
pintarle la cara.
Foto
Nº 3: Los "abuelitos", el burro y su amo son
personajes que no pueden faltar dentro de la comitiva.
Foto
Nº 4: El perro pintando y mordiendo a una de las chicas del
pueblo.
Foto
Nº 5: Los quintos sacaron un burro para recoger huevos y
chorizos que les daban los vecinos del pueblo.
Foto
Nº 6: Dos quintos del año anterior se visten de
"abuelitos".
Foto
Nº 7: Este año el perro estuvo acompañado de una charanga
para dar vueltas al pueblo.
Colaboración
de GEMA MORALES
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