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La generosidad de su naturaleza , sus gentes, sus grandes espacios...  FIESTAS

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FIESTAS SAN ROQUE 2005

 

 

FIESTAS SAN ROQUE 2004   

 

SAN ROQUE

 

DÍA DE LA ERA

 

FIESTA DEL 1° DE MAYO

 

SANTA ESCOLÁSTICA

 

DÍA DEL PERRO

 

DÍA DE LA ERA 2004

 

DÍA DEL PERRO 2004

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 _________________ULTIMAS NOVEDADES___________________ 

 

 

Agrandar fotografía

Estamos preparando diversos videos y fotografías de estas fiestas de Agosto. Si queréis participar con fotos, comentarios, etc., de estas u otras fiestas de otros años de Navalvillar de Ibor, animaros y enviárnoslo  .

Este espacio es para todos y de todos se nutre.¡¡ ANIMO !!

 

Canal: #navalvillote
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"Día del Perro" o Fiesta de los Quintos.

Se celebra el día siguiente del martes de Carnaval. Los protagonistas son los chicos y chicas que cumplen en ese año la mayoría de edad. Hay uno de los chicos que se viste "de perro" y su misión es ir conjuntamente con los otros quintos recorriendo las calles del pueblo amedrentando a las mujeres del pueblo solteras pintando sus caras y mordiéndolas. Los vecinos del pueblo a su paso les dan dinero y productos para que luego hagan su fiesta particular. El grupo de "los abuelos" se vestirán con mantas y ropa vieja, pasean por las calle y simulan ser viejecitos, tirando petardos...son los quintos del año anterior.

 

Día de la Era. 

Se celebra el Sábado de Pascua. Se trata de una Fiesta familiar pasando una tarde en la era y compartiendo entre todos los asistentes una merienda-cena campestre.

El día de la Era 2004  * Especial fotográfico 2004 

Los navalvillotes salen al campo el sábado santo para comer su bollo de Pascua

GEMA MORALES. Navalvillar de Ibor El sábado de Pascua se celebra en Navalvillar de Ibor "el día de la Era", una fiesta familiar que consiste en pasar una tarde en el campo, compartiendo entre todos los asistentes una merienda campestre. El principal protagonista es el conocido bollo de Pascua o, como lo llaman los navalvillotes, el "bollo de la Era", que se toma a media tarde como colofón de la merendola. Un elemento que tampoco puede faltar en este popular evento, es la tradicional cucaña, a dónde los más osados se deben atrever a subir hasta alcanzar el final de una gran viga de madera. El premio por el esfuerzo consiste en un jamón de pata negra, que espera ansiadamente a ser rescatado, colgado de una cuerda atada a la punta del palo. Acompañados de música, los vecinos del pueblo, los emigrantes que regresan en Semana Santa y otros muchos visitantes de la localidad en estos días tan señalados, se divierten y pasan toda la tarde disfrutando del paisaje y comiendo y bebiendo sin parar.

En sus orígenes, esta peculiar celebración se realizaba el Lunes de Pascua, para ovacionar la resurrección de Cristo. Con el paso del tiempo, la fiesta se trasladó al sábado para permitir la asistencia de aquellos emigrantes que un día tuvieron que marcharse del pueblo en busca de un futuro mejor y que, por causas del trabajo, no podían quedarse en el municipio más que hasta el domingo por la tarde. Pero esta no es la única transformación que ha sufrido la popular festividad. El festejo recibe su nombre por el sitio en el que se celebraba hasta hace apenas unos años. Entonces, el lugar escogido para el evento eran unas eras de trillar, propiedad de algunos vecinos del pueblo. Desde hace unos ocho años, el lugar se trasladó al campo de fútbol de la localidad porque los propietarios de las eras necesitaban sus tierras para su aprovechamiento.

Este año, el acontecimiento, por petición de la mayoría de los vecinos del pueblo, vuelve a cambiarse de lugar y se celebrará en el paraje denominado "el Postuero". Además la fiesta empezará más temprano para un mayor disfrute de la misma. Será a partir de las doce de la mañana.

Colaboración de GEMA MORALES

Fiesta del 1° de Mayo. 

La fiesta del trabajo se celebra por todo lo alto en Navalvillar de Ibor. Desde por la mañana la charanga va recorriendo las calles del pueblo, los mozos y mozas se van engalanando y vistiéndose porque accederán a una campera ubicada en la Dehesa montados en caballos. Los menos atrevidos irán en sus coches o andando. Es una fiesta al aire libre, en donde se come, se bebe, se baila al compás de una orquesta, se rifan cabritos, conejos y donde si tienes ganas de diversión lo pasarás fenomenal.

 Santa Escolástica, 10 de Febrero

En este día de la patrona de Navalvillar se realizan por la mañana los oficios eclesiásticos, saliendo en procesión por las calles del pueblo, acompañada por todos los vecinos.

La Charanga de Navalvillar amenizará la fiesta a la salida de la Iglesia, se degustaran productos típicos del pueblo.

El Grupo de Coros y Danzas de Navalvillar de Ibor realizara su actuación por la tarde noche, luego, la verbena popular hasta altas horas de la madrugada.

SAN ROQUE, 16 de Agosto

Las fiestas grandes de Navalvillar se celebran a mediados de agosto, a lo largo de cinco días la plaza mayor se engalana, se celebran las actividades de la iglesia misa y procesión del Santo, torneo de fútbol sala para sus tres categorias:

absoluta, alevines y femenina, charangas, diversiones para los pequeños y talleres, campeonatos de mus y tute. Actuación del Grupoo de Coros y Danzas de Navalvillar de Ibor. Exposiciones (fotografía, aperos de labranza, objetos antiguos...) Concursos de pasodobles y jotas para los mayores ... Luego las actividades que tienen más aceptación entre la juventud del pueblo es el espectáculo taurino en el que se lidian los toros, continuando con la suelta de vaquillas para los más valientes y las más valientes.  Se eligen la reina y las damas del pueblo en la primera Verbena. Las Orquestas también son del gusto de todos los vecinos y de los turistas que vienen a pasar estos días de expansión.                                     

 

 

EL DIA DEL PERRO de 2004 - Colaboración de GEMA MORALES

Una fiesta muy peculiar que los quintos de Navalvillar de Ibor celebran todos los años el miércoles de Ceniza

Los quintos de Navalvillar de Ibor, acompañados por el resto de vecinos del pueblo, celebraron durante los pasados días 24 y 25 de febrero su fiesta grande. Se conoce como la fiesta de "El día del perro" y los protagonistas son los chicos y chicas que han cumplido la mayoría de edad o van a hacerlo a lo largo del año. Esta popular festividad es ya una tradición que se conmemora, en el pequeño municipio, durante la tarde del martes de Carnaval y el día del miércoles de Ceniza. Este año la participación ha sido más grande, si cabe, que en ocasiones anteriores. Niños y mayores se han colocado sus disfraces y se han lanzado a la calle para acompañar a los quintos en estos días tan especiales. Los navalvillotes no quieren perder una costumbre, cuyo origen desconocen, pero que vienen celebrando desde que sus abuelos eran jóvenes, allá por los años cuarenta y cincuenta.

Como cada año, la tarde del martes de Carnaval, los quintos de Navalvillar recogieron ropa usada recorriendo todas las calles del pueblo. Acompañados de música y seguidos de un séquito formado por multitud de personajes de ficción, invitaron a la gente a salir de sus casas. Pedían toda clase de prendas de vestir y accesorios que ya no sirvieran y que ellos pudieran utilizar, al día siguiente, para "revestirse" y no ser reconocidos. Les seguían viejecitas, payasos, señoritas de compañía, princesas, hawaianas, mujeres de época y de los años sesenta y hasta una boda formada por novios, padrinos y acompañamiento. Pasaron toda la tarde cantando y bailando sin dejar pasar por alto hasta el último recoveco de la localidad y, a pesar de la intensa lluvia que caía ininterrumpidamente, aguantaron sin parar hasta bien entrada la noche. La dura pero entretenida jornada culminó con la visita a cada una de las casas de los quintos. Allí, todos fueron invitados a un pequeño aperitivo con el que los muchachos quisieron agasajar a las gentes del pueblo que les acompañaron en su incansable diversión. De madrugada se reunieron en la discoteca Volcán donde se celebró una pequeña fiesta de disfraces. La participación fue total. Frailes, mejicanos, presos, enfermeras, rusos, sevillanas, miembros del club de fans de diversos equipos de fútbol, "hombres-candelabro", y un sin fin de curiosos individuos, la mayoría con la cara tapada, fueron llegando a la pista de baile. Lo más divertido consistió en intentar reconocer las caras que se escondían detrás de cada una de las máscaras .

Y por fin llegó el día

El miércoles, la cita era a las diez de la mañana en la plaza mayor del pueblo y todos acudieron puntualmente, a pesar de haber dormido poco la noche anterior. Como manda la tradición, uno de los quintos se vistió "de perro" cuya indumentaria consiste en un pasamontañas para cubrirse la cara, un mono azul como vestuario y unas cadenas atadas a la cintura cuyo extremo soporta otro de los quintos disfrazado de forma similar al canino. Su misión es ir conjuntamente con los otros mozos, recorriendo las calles del pueblo amedrentando a las chicas solteras, pintando sus rostros con betún e incluso mordiéndoles en la cara y el cuello. Como si de una batida de caza se tratase, un chico va por delante del grupo haciendo sonar una caracola, alertando a las mozas para que intenten ocultarse porque "el perro" está a punto de llegar y si les encuentra les pintará la cara y tendrán que acompañarle en su recorrido. Los vecinos del pueblo, a su paso, les dan dinero, huevos, chorizo y otra serie de productos gastronómicos para celebrar una comilona a la que están invitadas todas las personas que quieran acompañarles. Dos chicos de la quinta del año anterior se disfrazan de ancianos intentando resaltar que ellos ya son mayores para estos menesteres y quieren dejar paso a la nueva generación. Estos esperpénticos personajes son los llamados "abuelitos" que ataviados con máscaras, mantas y ropa vieja pasean por la calle, pidiendo limosna, simulando ser viejecitos. Y la comitiva la completa otro individuo acompañado de un burro que carga con los donativos que se van recogiendo durante toda la trayectoria. Al atardecer se realiza el conocido "entierro de la sardina" que este año tuvo que ser suspendido a causa del mal tiempo. Este acto consiste en una parodia en la cual se simula el paso de un entierro por las calles del pueblo. La procesión va encabezada por el Sacerdote y un grupo que sostiene el ataúd representado por una escaleras de madera con un muñeco encima cubierto con una manta. Mozos y mozas acicalados de un riguroso luto lloran sin cesar la pérdida de su entrañable Sardina. Las viudas van detrás, confesando sus pecados carnales ante el falso Sacerdote y lamentando la muerte con gritos y llantos fingidos. Lucen pelucas, velos, sombreros, pañuelos, zapatos de tacón y carteras y llevan en sus manos hojas de palma mojadas con agua, que les sirven para espantar a las cotillas que se asoman a las puertas para ver pasar el cortejo. Al finalizar el funeral se cierra el ciclo festivo del Carnaval, para así garantizar su repetición el próximo año. El entusiasmo y la pasión con la que, año tras año se repite, en el municipio cacereño, esta práctica tan singular es mayor con el transcurso del tiempo. Y es que festividades como la de Navalvillar nos recuerdan que todo vale en estas fechas en las que evocar a Don Carnal significa convertirse en personajes irreales de todos los tiempos y lugares.

PIE DE FOTOS:

Foto Nº 1: Un quinto del año anterior alerta de la llegada del perro haciendo sonar una caracola. 

Foto Nº 2: El perro y su guardián corriendo tras una chica para pintarle la cara. 

Foto Nº 3: Los "abuelitos", el burro y su amo son personajes que no pueden faltar dentro de la comitiva. 

Foto Nº 4: El perro pintando y mordiendo a una de las chicas del pueblo. 

Foto Nº 5: Los quintos sacaron un burro para recoger huevos y chorizos que les daban los vecinos del pueblo.

Foto Nº 6: Dos quintos del año anterior se visten de "abuelitos". 

Foto Nº 7: Este año el perro estuvo acompañado de una charanga para dar vueltas al pueblo.

Colaboración de GEMA MORALES

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